Muchachada Nui tiene un nuevo ídolo de masas: se trata de Enjuto Mojamuto, niño freak, geek, antisocial y todo lo que te puedes echar a la cara. Vive recluido en su casa, siempre conectado a Internet, y vive situaciones ¿pintorescas?
El caso que el personaje crea escuela entre sus adeptos, y ya somos muchos los que no paramos de parafrasear sus momentos míticos. Esperemos que los de Muchachada cuiden a este gancho y no lo exploten demasiado, que ahí radica su encanto.
Archiconocido es que La hora chanante llegó a ser lo que fue gracias al Youtube. Es lógico que no todos tenemos la Paramount en casa, y era la única forma que teníamos los pobres de disfrutar de estos gamberros. RTVE lo sabe y sube él mismo los mejores vídeos de la ahora Muchachada Nui.
Parece que han tomado conciencia de que hay más seguidores en la plataforma que en la televisión, e intentan concienciar a su fans para que pongan La 2.
Madrugón de tres pares para poder ganar 28 € como público en Antena 3. Y todo porque los de la agencia Penélope me dijeron que iba a ser una invitada que tendría que participar en el programa y que para eso querían estudiantes de Periodismo o Com. Audiovisual y blablablabla...
"¡Coño, que guay!", pensé, pero nada más lejos que la realidad. Porque, para ser sincera, en mi vida había visto el "Espejo público" de Susana Griso, así que no sabía de qué iba el percal.
A las 7.15, estábamos GuybrushTh, Cirma y Fer en Plaza Castilla (Madrid) esperando a que el autobusero nos llevase a los estudios. GuybrushTh cae en la batalla: no puede subir porque tiene el DNI caducado, aunque fuera sólo de un mes.
Llegamos allí, nos dan de desayunar (el cátering era del Grupo Arturo, los mismos que nos ponen las patatas fritas con aceite requeteusado en la Carlos III) y nos desengañan: somos invitados porque eso de denominarnos público es algo así como llamarnos mole de gente.
Una buena noticia: Zaplana viene al programa. Y eso, en palabras del buenorro del presentador (qué guapo es en persona) suena a canto angelical. Una mala noticia: no pude tirarle un tomate ni fui la elegida en preguntar, pero sí que lo fue Fer (para preguntar, digo).
A mí se me ve en los primeros segundos, en la primera fila con un vestido negro y blanco y con cara de no haber dormido. Y es que en ese momento empezó la decadencia, porque me estaba aburriendo tanto y tenía tantas ganas de ir al baño, que se me hicieron las horas más largas de mi vida (terminantemente prohibido mear en tres horas y media de programa).
Todo acabó al final, con 28 € en mi bolsillo, un malestar en el cuerpo impresinante y la pérdida de una oportunidad de oro para montar un papel legendario en la televisión.
Estos últimos días han sido muy trágicos para la sociedad española: la muerte de Emma Penella, Francisco Umbral y Antinio Puerta. Sin duda, el fallecimiento de este último nos ha conmovido a todos por contar sólo con 22 años, dejar a su novia embarazada y por tener un futuro prometedor. Pero analizemos, ¿es necesario todo el revuelo que se ha montado por este chico?
Sin duda, todo el revuelo está marcado por sensacionalismo, por la tragedia de una muerte súbita y por el dolor. Todo eso vende más que morir de viejo en un hospital, por muchos Premios Príncipe de Asturias que hayas recibido.
Ayer, en La Primera se dedicó un espacio exclusivo de una hora al futbolista. Era un reportaje nefasto, que cada quince minutos repetía una y otra vez lo que se había repetido hasta la saciedad. Pero es que no había nada reseñable en su vida, sólo su muerte televisada. Con un poco de suerte, la actriz y el escritor tendrán un minireportaje en Informe Semanal.
¿Es eso justo? Dentro de un mes ya nadie se acordará de él, porque ha sido sólo un producto que ha rellenado páginas hinchándose de su tragedia, pero olvidando a personas que sí han sido alguien en nuestra cultura.