lunes, 30 de julio de 2007

Muerte de un genio

Hoy ha muerto Ingman Bergman, cineasta sueco, a la edad de 89 años. Muy poca gente como él ha sabido desnudar a los personajes para crear explosiones de sentimientos. Muy poca gente como él ha sabido reflejar las batallas interiores. Muy poca gente como él ha retratado las relaciones personales con tanta crudeza.

Su infancia y su educación estricta marcó a fuego su postura ante la vida, y gracias a Henrik Hibsen y a August Strindberg, dramaturgos, supo canalizarlo hacia las artes escénicas. Con el drama Bergman consigue los mejores éxitos, y participa en activo en las corrientes vanguardistas de los 60 en Europa; en España, es uno de los autores clave del denominado "cine de arte y ensayo".

Hombre intelectual que hace trabajar al espectador y al crítico, afanoso por encontrar significados. Dueño y señor de los monólogos. Gracias a él podemos ver "El séptimo sello", "Fanny y Alexander", "Persona", "Secretos de un matrimonio", "El manantial de la doncella", entre otros muchos clásicos.

Gracias por existir, por hacer grande el cine.

sábado, 28 de julio de 2007

"El hombre con la cámara"

Para ver este film hay que despojarse de toda idea del cine como un relato, un medio de narración. Si no puedes aceptar que haya otras obras cuya única función es la descriptiva, ni intentes ver "El hombre con la cámara".

Hay que ponerse en situación. Década de los felices años 20. El cine ve cómo progresa de forma satisfactoria su versión ficticia, próxima al teatro ý capaz de divertir a los espectadores. Como contrario a la ficción, los cineastas se plantean cómo se representa la realidad, qué realidad hay que filmar, y otra serie de cuestiones que asentarán las bases para la creación del género del documental. Pero la verdad es que no saben por dónde empezar.

Esta obra se podría clasificar dentro del subgénero de "sinfonías urbanas", ya que su ámbito es el de la ciudad y se empapa de su vitalidad, reflejando esa admiración del cineasta por la obra humana. Uno de los más representativos es "Berlín: sinfonía de una ciudad".

Espero que en breves palabras haya quedado claro lo que otros escriben en libros enteros. Pues el film de Vertov se dedica a plasmar la labor de su hermano filmando cómo es el día a día de San Petersburgo, cámara arriba y cámara abajo: el despertar de los ciudadanos, las calles abarrotadas de gente, las mujeres de clases superiores (por mucho que existiera el comunismo), etc. El director tiene una especial fijación por las máquinas y aquellos que las manipulan, mareando el espetador con juegos de cámara y encontrando belleza simétrica en lo que a simple vista no lo parece.

Vertov quería hacer una película universal, y para ello se niega introducir rótulos que limiten el metraje a un espacio geográfico concreto, experimentando nuevas formas audiovisuales que se rijan por las emociones, mostrando situaciones cotidianas y familiares para todos: su culminación de la teoría cine-ojo. Y esa labor no la habría conseguido sin la ayuda del magnífico montaje, muestra de la corriente soviética. Aún ahora me parecen muy innovadoras las propuestas, con planos de segundos, ágiles, expresivos, sustitutos de la palabra, casi de infarto,

La versión que vi es del 2003, con música de "The Cinematic Orchestra" representando electronic-jazz. Aporta una agilidad y modernidad inaudita, recomiendo que intentéis conseguirla vía Emule ( la versión de Orígenes del Cine no despierta grandes simpatías...)

Puntuación: *********

viernes, 27 de julio de 2007

¿Qué es primero, el huevo o la gallina?

Dolores de cabeza me da esta pregunta, pero aún me da más una muy parecida. ¿Qué es primero, el inmigrante que acepta el trabajo mal remunerado, o el empresario que lo ofrece?

La respuesta que se la pueda dar va unida a la opción política de cada uno. Ahí va la mía: pues el que empezó todo fue el empresario extorsionador, demasiado preocupado en maximizar beneficios; se aprovechan de la situación desesperada de muchos de ellos, y saben que el trabajo basura que ofrecen no va a ser rechazado por nadie. Además, el ilegal se ve más desnudo que los demás porque su existencia al margen de la ley casi le obliga a tener trabajos también fuera de la ley, con todo tipo de abusos ante lo que no puede protestar.

Lo peor de todo es que la gente prefiere echar las culpas a los que vienen antes de examinarse ellos mismos, a la conciencia de la nación; son tan hipócritas...

jueves, 26 de julio de 2007

"El graduado"

Un tierno y brillante Benjamin, de casi 21 años, se ve seducido por una mujer madura y amiga de sus padres, la señora Robinson. Empiezan una relación sórdida de sexo y vacío personal, pero todo cambia cuando conoce, en contra de la voluntad de su amante, a su hija Elaine.

Con esta píldora el lector puede pensar que está ante un dramón impresionante, con lágrimas, suicidio y tal: nada más lejos de la realidad. Se trata de una historia intensa y poco común, pero no llevada por los derroteros trágicos, sino con momentos de humor: la inocencia de Dustin Hoffman a la hora de pedir habitación en el hotel, su primera vez con la señora Robinson, su cita con Elaine...

También hay que tener en cuenta que a finales de los años 60 el cine no estaba tan "despendolado" como ahora, y trata el tema del sexo sin sentimientos de una forma menos exhibicionista que de lo que se haría ahora. Nuestro afán de mostrar es sustituido por el "antes y después de", restando importancia al coito en sí, y aumentándola en los sentimientos de culpa o placer.

Resula interesante la posible lectura de la película: el amor redentor del vacío, fomentado por el sexo. Quizá Benjamin acabó en la cama de la señora Robinson por la falta de comprensión de sus padres, incapaces de escuchar sus dudas existenciales y demasiado ocupados en presentarle en sociedad. Esta soledad, en cierto modo, fue lo que le empujó a una caída moral, según el protagonista, incapaz de levantarse hasta que encuentra el amor, no la pasión, en Elaine.

Por último, la dirección de Nichols es completamente acertada. Sabe llevar la cámara con correción y originalidad, imprimiendo su sello. Transmite con facilidad las emociones que siente el protagonista mediante los planos y el montaje (recordad el primer desnudo de la señora Robinson), y su puesta en escena es impecable. ¿Y qué contar del momento más recordado, cuando Anne Bancroft se pone las medias?

Puntuación: ********

lunes, 23 de julio de 2007

Declaración

Os voy a escribir el contenido de un cartel que propagaron por todo mi instituto allá por el 2005. Después investigando descubrí que era la traducción de una canción de Georges Moustaki. A disfrutarlo.



Declaro el estado de felicidad permanente
y el derecho de cada uno a todos los privilegios
digo que el sufrimiento es algo sacrílego
cuando hay para todos rosas y pan blanco

Yo cuestiono la legitimidad de las guerras
la justicia que mata y la muerte que castiga
las conciencias que duermen en el fondo de su cama
la civilización en brazos de mercenarios

Veo morir este siglo que envejece
un mundo diferente renacerá de sus cenizas
pero no basta con esperarlo
ya lo he esperado demasiado y lo quiero ahora

Que mi mujer sea bella cada hora del día
sin tener que esconderse bajo el maquillaje
y que no haya que dejar para más tarde
las ganas que tengo de ella y de hacerle el amor

Que nuestros hijos sean hombres y no adultos
y que sean lo que nosotros quisimos ser
que seamos hermanos, camaradas y cómplices
en vez de dos generaciones que se insultan

Que nuestros padres puedan al fin emanciparse
y que se tomen el tiempo de acariciar a sus mujeres
después de toda una vida de sudor y lágrimas
y de entreguerras que no eran la paz

Declaro el estado de felicidad permanente
sin que esto sean sólo palabras con música
sin esperar a que venga el tiempo del Mesías
sin necesidad de votarlo en ningún parlamento

Digo que a partir de ahora seremos responsables
no daremos cuentas a nadie ni a nada
y transformaremos el azar en destino
solos a bordo y sin amo y sin dios y sin diablo

Y si quieres venir pasa la pasarela
hay sitio para todos y para cada uno
pero aún nos queda camino por recorrer
para ir a ver brillar una nueva estrella

Declaro el estado de felicidad permanente

sábado, 21 de julio de 2007

"Fast food nation"

Linklater no se anda con chiquitas. Las empresas de comida rápida no son nada inocentes, son más poderosas de lo que parecen, son una insignia de la cultura americana y de hasta dónde se puede llegar por un puñado de dólares.

En la historia se cuentan y cruzan varias historias que tienen el mismo escenario: el matadero y planta de preparación de las hamburguesas de Mickey's, situado en la ciudad ficticia de Cody. La película empieza con el ejecutivo de márketing de la empresa, que tiene que averiguar por qué hay excrementos en la carne, continúa con la trágica historia de los mejicanos que cruzan la frontera y son contratados ilegalmente en el susodicho matadero. Y de ahí a la vida corriente de Amber, trabajadora de un restaurante Mickey's y que aspira a cambiar el mundo.

Este amalgama de líneas narrativas están muy bien repartidas a lo largo del emtraje, sabiendo dosificarlas. A veces se da mayor protagonismo a los inmigrantes, quizá por su mayor carga dramática, y en los últimos minutos el ejecutivo desaparece. No es porque deje de ser interesante, sino porque su historia, al igual que la de Amber, son más cortas.

El film tiene un claro mensaje concienciador, y si para ello hay que recurrir a frías imágenes de vacas descuartizadas, sangre brotando de sus vientres, vísceras o un plano de una mujer dejándose follar para conseguir un trabajo, se hace. El lema de "todo vale" a veces no es una buena táctica, y estamos ante un caso. La trama ya nos demuestra que la sociedad norteamericana está podrida desde dentro, y que pudre a los que acuden a ella, y eso lo demuestra con diálogos y acciones. La parte sangrienta del final es sólo sensacionalismo, gratuita.

Puntuación: *******

No soy una patata

Hace dos días que fui al médico para mirarme el brazo de la prueba de la tuberculina. Yo ya iba tranquila porque no lo tenía ni de colores, ni con un bulto extraño. Así que la gente que no se preocupe, que estoy sana como un roble.

Cof, cof...